PONENCIAS:
José Luis Romero Garcés
Manuel López Robles
Santiago Carbó
Continuar con la Empresa, claro que sí. Es una magnífica alternativa, pero que nos pille preparados. Así se puso de manifiesto en el último Foro Foro Financiero del pasado 16 de marzo en la Escuela.
Por una parte, todo empresario o directivo tiene que dirigir su empresa atendiendo a los indicadores que aparecen en el entorno que, si bien, nada puede hacer para controlarlos si debe saber que le afectarán en su negocio: IPC, PIB, Tipos de interés, acceso al crédito, para, consumo, costes energéticos o impuestos entre otros. Y los indicadores reflejan que la situación actual no tiene visos de cambio en el horizonte; por tanto no vale llorar sino aceptar que las cosas son así y serán por largo tiempo, aunque a nivel mundial existan zonas donde la situación es mejor y la evolución positiva, como vino a decir Santiago Carbó en su intervención. El entorno es cambiante y hay que gestionar desde el cambio.
En otro contexto más próximo, que afecta a la financiación de las empresas, es evidente que la escasez de recursos se está aplicando a refinanciar deudas y a la financiación del estado. Las entidades financieras han endurecido su política abierta de “dinero para todos” y ahora cualquier financiación tendrá que responder a proyectos sólidos y creíbles con implicación de capital propio de la empresa y garantías de sus accionistas. La empresa necesita ganarse la credibilidad que, por otra parte, fue una exigencia natural en las operaciones de financiación en épocas de menos laxitud crediticia; y así lo puso de manifiesto Manuel López Robles, Director de Inversiones Corporativas de CajaGRANADA.
Y como obligación ineludible de todo directivo está el control de las finanzas de la empresa. Las Cuentas son imprescindibles para el control de la gestión y la oportuna toma de decisiones y suponen tanto un reflejo de la realidad pasada como de las previsiones de futuro en base a todos sus componentes. Una correcta planificación de las necesidades financieras a corto y largo plazo suponen el concentrarse en los asuntos importantes que afectan a la formación del Balance, en cuanto a Capital y Recursos Permanentes vs. Activos No Corrientes, dado que esta parte sufre pocas variaciones, salvo decisiones estratégicas de inversión nueva, o eliminación de áreas del negocio. Hay que dedicar especial atención a la formación del Activo Corriente vs. Pasivo Corriente y en concreto a la Tesorería (saber ¿Dónde está el dinero?) y cómo inciden en ella los “ladrones de caja”: stocks, clientes o deudores. Para lo que se hace imprescindible gestionar tanto el Fondo de Maniobra, como las NOF (Necesidades Operativas de Fondos) que son cambiantes en la medida que crece o decrece el negocio, aumentan los gastos, o incrementamos stock; siendo la causa de los mayores desequilibrios financieros en el corto plazo. Esta fue la magnífica aportación de José Luis Romero Garcés, Director de Gestión de Balance de CajaGRANADA.
Con estas aportaciones, la Escuela pretende contribuir a generar las inquietudes en la empresa, de tal manera que se asuma que los problemas externos están ahí para todos y hemos de gestionar desde ellos. Sin embargo, los problemas internos de gestión de las finanzas son propios y sólo teniendo conciencia de ellos se pueden acometer, tanto desde la preparación de los profesionales que gestionan esta área, como desde la implicación de todos los responsables de las distintas áreas de negocio en una empresa. El control de las operaciones es imprescindible para evitar sustos en los resultados.