Pisar Ikea siempre es una nueva experiencia. Recientemente tuve la oportunidad de hacerlo desde otra perspectiva, concretamente hice una visita empresarial con mis compañeros de Escuela Internacional de Gerencia a la tienda de Ikea en Málaga.
La firma ha convenciendo a lo largo de los años a los consumidores de las ventajas del diseño nórdico. Se ha convertido en toda una declaración de forma de vida: comprar en Ikea es moderno, ecológico y no “ata”, porque los precios son ajustados ya que es el cliente, en la mayoría de los casos, el que se transporta lo adquirido y se lo monta en casa a su modo y manera. También es culpable de que la casa -sobre todo la habitación de los niños-, se haya convertido en una explosión de color.
Como nos explicó Cristina de la Fuente, directora de Marketing de la tienda de Málaga, hemos conseguido que el diseño sea “democrático”, todo el mundo tiene a su alcance el diseño con Ikea. Este posicionamiento queda perfectamente plasmado en la campaña publicitaria “La República independiente de tu casa”
La experiencia Ikea puede, perfectamente, empezar por el catálogo. Éste es una referencia de la tienda que ha sido elevado por la multinacional casi a la categoría de biblia. Se renueva cada año y siempre contiene elementos 'estrella' de los que se acaban vendiendo millones de unidades alrededor del mundo. Lo que en la tienda clásica se entendía como muestrario se convierte aquí en el aperitivo de lo que se encontrará en el gran almacén.
Sin embargo, que nadie se haga ilusiones: el catálogo no sirve para hacerse una idea del dinero que se gastará, ya que es imposible entrar en Ikea y salir sólo con lo que se necesita. El comentario que justifica esa compra impulsivaes siempre el mismo: «Era tan barato».
La experiencia Ikea sigue por dedicarle algún tiempo. No se puede ir deprisa y corriendo. A la entrada se puede dejar a los niños en manos de un grupo de monitores que les cuidan mientras uno hace la compra despacio, ayudado de una gran bolsa amarilla, un lápiz y un cuadernito en el que se van apuntando las referencias de los muebles que interesan. Como la fórmula es de hipermercado, funciona a rajatabla el 'sírvase usted mismo'. Por eso, una vez vista la gran exposición, llevarse algo requiere buscar con lupa lo que se ha elegido en la zona de almacenaje.
Por supuesto, uno acaba exhausto de mirar, de tantos artículos que le salen al paso. En Málaga hay hasta 9.500 referencias de la categoría decoración del hogar. Pero la multinacional lo tiene todo previsto y, por eso, todos los Ikea tienen un autoservicio (que ellos llaman restaurante) en el que, de lunes a viernes, se puede degustar un menú del día por 5,80 euros. Además, cerca de las cajas de salida siempre hay una tienda de productos suecos que vende una ingente cantidad de artículos «made in Sweden», entre ellos, cajitas y bolsas de tentempiés.
La visita sólo concluye al abrir en casa las cajas. Si uno es un manitas, estupendo. Las explicaciones de montaje de muebles, lámparas o complementos son muy sencillas. Si se es algo más torpe, se puede solicitar a la tienda el servicio de montaje. Pero esto encarece la 'experiencia'.
Mi experiencia de la visita me mostro un concepto de negocio perfectamente planificado y estructurado que me hizo comprender mejor muchas de las experiencias que he podido tener como cliente de Ikea.
Un alumno de 3º de EIG