DAMIÁN NIANGI: LA SITUACIÓN AFRICANA
Cuando hablamos con Damián de la posibilidad de dar una charla sobre la situación africana y el papel que Occidente juega en la misma, las revueltas en el norte de África eran sólo un atisbo de la cruda realidad que periódicos y televisiones nos han acercado estos días. Pero la situación centroafricana es todavía más sangrante y desconocida.
Damián Niangi es un congoleño licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Granada. Sus dieciséis años en España le permiten ver la situación de su país con una visión amplia y más completa que la de la mayoría. Los alumnos de segundo tuvieron la oportunidad de disfrutar de una sesión de dos horas, en la que hubo cabida para muchas cosas: historia, anécdotas y vivencias personales, un documental sobrecogedor y una animada ronda de preguntas.
Primero, Damián hizo un repaso histórico de su país, la República Democrática del Congo. Nos contaba como Lepoldo II de Bélgica administraba este país como si se tratara de su finca particular, el paso del dictador Mobutu y la situación actual, marcada por los denominados “minerales de sangre”. Y es que las palabras casiterita y coltán nunca más pasarán inadvertidas para nosotros. Estos dos minerales, de los que el Congo produce casi el 80% de las reservas mundiales estimadas, está presente en en casi la totalidad de dispositivos electrónicos: teléfonos móviles, GPS, satélites artificiales, armas teledirigidas, televisores de plasma, videoconsolas, ordenadores portátiles, PDA, MP3, MP4... Aquí empezamos a ver la importancia que para Occidente tiene la explotación de la zona.
Vimos un documental de Javier Beriain, que fervientemente recomiendo, titulado “Congo, tierra violada”. En él asistimos atónitos a la barbarie: niños que bajan a las minas por miserables sueldos y en condiciones infrahumanas, pueblos enteros saqueados, cuya población femenina es sistemáticamente violada, porteadores que recorren diariamente 50 kilómetros descalzos para vender los minerales… los grupos armados y el propio ejército han encontrado en el tesoro de los minerales una forma de financiar sus armas.
Damián nos contaba cómo la ONU asiste impasible e indefensa a esta realidad, como la corrupción también llega a políticos y soldados de paz. Un país enorme, el tercero más grande de África, lleno de recursos naturales, pero que zozobra en un mar de intereses. Impresiona ver a una persona como Damián, que habla con el aplomo que lo hace, contar vivencias con los ojos vidriosos, viendo una situación de difícil solución… pero no imposible. Su receta: la solución empieza en el cambio interno del país, en luchar por cambiar esa situación desde dentro; buscar el cambio en el país, sin refugiarse en la culpa internacional (que la hay, y en un gran porcentaje).
Para terminar, y a la pregunta de cómo se puede ayudar a que este mundo cambie, Damián lo tenía claro: no grandes gestas, sino cambios cotidianos, comprender al que tienes al lado cada día, arreglar cada uno nuestro propio jardín y mejorar un poco el del vecino. Muchos pequeños cambios crean un gran cambio.
Gracias en nombre de los alumnos, Damián.